Tus clientes no se van. Se olvidan.
Seguidito te avisa cada mañana quién está dejando de venir y te deja listo el mensaje de WhatsApp para que vuelva. Un toque y listo.
¿Cuánto se te va por la puerta cada mes?
Mové los números según tu negocio. El cliente que se va en silencio no avisa, pero sí deja de pagar.
Son C$ 0 al mes de 0 clientes que ya no vuelven.
vuelven a tu caja al año. Un cliente fiel tuyo vale C$ 0 al año.
Lo que todo dueño de negocio ha pensado alguna vez.
«Hace rato no veo a doña Marta.»
Te das cuenta semanas después, cuando ya agarró la costumbre de comprar en otro lado.
«Publico todos los días y no sé si sirve.»
Una foto llega a todos y a nadie. El cliente que se está alejando necesita que le hablés a él.
«Todo lo llevo en la cabeza.»
Quién compra qué, cada cuánto y desde cuándo no viene. Imposible acordarse de todos.
Si sabés mandar un WhatsApp, sabés usar Seguidito.
Anotás la venta
Nombre, teléfono y lo que se llevó. Si ya es cliente, con el teléfono se completa solo.
Seguidito aprende su ritmo
Sabe que María compra pan cada dos días y que don Julio viene los viernes. Cada cliente tiene su propio ritmo.
Te avisa y vos escribís
Cada mañana ves a quién escribirle y por qué. Un toque abre WhatsApp con el mensaje listo, con su nombre y lo que suele pedir.
Del «hace rato no viene» al «hoy le escribo».
Sin Seguidito
- Te enterás cuando el cliente ya se fue.
- Escribís a todos lo mismo, o a nadie.
- No sabés si un mensaje trajo una venta.
- Tus clientes fieles son un recuerdo, no una lista.
Con Seguidito
- Te avisa el día que un cliente empieza a faltar, según su propio ritmo.
- Le escribís a la persona correcta, con un mensaje que suena a vos.
- Ves en córdobas cuántos clientes volvieron después de tu mensaje.
- Tenés tu lista de clientes con nombre, teléfono e historial.
Tus clientes son tuyos. Tus datos también.
Seguidito está hecho para cuidar la relación que te costó años construir.
Solo tu negocio ve tu información
Cada negocio ve únicamente sus propios clientes y ventas. Nadie más tiene acceso a tu lista.
Nada de mensajes masivos
Solo se le escribe a quien aceptó recibir mensajes. Si alguien pide que no lo contactés, Seguidito lo respeta para siempre.
Vos tenés el control
Nada se envía solo. Vos ves el mensaje, lo cambiás si querés y decidís cuándo mandarlo. Tu cajero puede anotar ventas sin ver lo que solo vos tenés que ver.
Resultados que no te engañan
Una parte pequeña de clientes no recibe mensajes. Así ves si la diferencia la hizo Seguidito o habrían venido igual.
Para negocios donde el cliente vuelve, o debería volver.
Lo que nos preguntan antes de empezar.
¿Necesito computadora o saber de tecnología?
No. Seguidito funciona desde el celular que ya usás. Si sabés mandar un WhatsApp, sabés usarlo.
¿Cuánto tiempo me quita al día?
Anotar una venta toma segundos. Revisar a quién escribirle y mandar los mensajes, unos minutos por la mañana.
¿Mis clientes van a sentir que les hago spam?
No. Solo le escribís a quien aceptó, en el momento en que suele volver, con un mensaje personal. Se siente como un recordatorio de alguien que lo conoce.
¿Tengo que dar descuentos?
No. Podés usar una tarjeta de sellos, un beneficio propio o nada. Ningún mensaje ofrece algo que vos no definiste.
¿Cómo sé si de verdad funciona?
Cada mes ves cuántos clientes volvieron después de tu mensaje y cuánto gastaron, en córdobas, comparado con los que no recibieron mensaje.
Que tus clientes vuelvan seguidito.
Dejanos tus datos y te mostramos Seguidito con el ejemplo de un negocio como el tuyo.
- Demostración personal, sin compromiso.
- Te ayudamos a cargar tu menú y tus primeros clientes.
- Empezás a ver a quién escribirle desde la primera semana de ventas anotadas.